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lunes, 27 de enero de 2014

Sobre la negación del Holocausto

Anon Hispano - 8:13 p.m.
Temática del post: Opinión

El 28-Jan-2014 02:13:19 (UTC) el usuario Anonymous (anonymous@hbgary.com) de México escribió:

Antes que nada, quisiera aclarar que no soy ningún experto en la materia sobre el Holocausto, ni ningún especialista. Sin embargo, ante la increíble cantidad de publicaciones hechas el día de hoy, aniversario de la liberación del campo de concentración en Auschwitz, me veo obligado a escribir este artículo con la esperanza de que algún alma perdida no caiga en las garras de quienes intentan desviar la atención.

La justificación detrás de estos argumentos es la misma: el Holocausto es un invento de los "sionistas" para oprimir a Palestina. Por lo tanto, aquel que apoye o sostenga que en verdad murieron judíos en la Segunda Guerra Mundial como consecuencia de las acciones de Hitler y el Partido Nacional-Socialista, es también una persona que apoya la opresión del pueblo palestino. Tal falacia me parece aberrante. Se puede sostener una postura similar sin caer en justificaciones sobre las intenciones colonizadoras de Israel fuera de su territorio. Siguiendo esa misma lógica, aquel que apoye a Palestina es también una persona que saluda los atentados de Hamas (y esa es la lógica que usa el gobierno israelí).

Controversias donde no hay

¿Por qué sigue habiendo un "debate" sobre un suceso ampliamente documentado y avalado por los historiadores? De la misma forma, podríamos negar (como lo hace el gobierno turco y azerbaiyano) el genocidio armenio en la Primera Guerra Mundial, ya que en esa época no había tanta evidencia gráfica, testimonial y arqueológica (campos) como sí la hubo del Holocausto. Pero respondiendo la pregunta del principio, quienes piden un debate son generalmente los mismos que mantienen posiciones antisemitas. Estas mismas personas, por cierto, utilizan la palabra "antisemita" como una definición meramente etimológica: dado que los semitas son un pueblo muy amplio (entre los cuales se encuentran los árabes), es incorrecto usar esa palabra para designar el odio a los judíos. De esta forma, logran desviar la intención del debate a qué es un semita en lugar de mantenerse en el punto de la discusión. Sobre la palabra "judeofobia", la cosa se pone peor, pues para muchos, el pueblo judío es inexistente y la palabra es también inadecuada. Si bien podemos hablar de que los judíos como raza no se pueden clasificar debido a la gran variedad de mezclas resultado de la Diáspora, es más que evidente la existencia de judíos (entendiéndose este término como uno meramente religioso).

La táctica de los negacionistas es la de crear una afirmación escandalosa, a partir de la cual, muchas personas las corregirán. De este modo, lograrán atraer atención sobre sí mismos y "poner luz" sobre una controversia que en realidad es inexistente. Ejemplos como este se ven en los negacionistas del Holocausto, como en los creacionistas que niegan la evolución como en los pseudohistoriadores. Todos tienen un patrón en común: utilizan metodologías dudosas, sus conclusiones no tienen apoyo sólido y al verse rodeados de evidencia que los contradice, alegan una supuesta conspiración en su contra. Los negacionistas culparán al sionismo y al estado de Israel, el cual tiene contactos con la banca mundial en un plan macabro para dominar el mundo (como dicen los Protocolos de los Sabios de Sión [1]); los creacionistas dirán que la conspiración es entre la ciencia y el demonio, pues la ciencia es hecha por hombres ignorantes y no es la revelada palabra de Dios; y los pseudohistoriadores dirán que la conspiración es entre los altos círculos académicos de los otros historiadores, como sucede con la página de Mitófago, cuyo administrador es abiertamente Franquista y trata de demonizar a la Revolución Mexicana, tildando a Francisco Villa de simple bandolero, poniendo por el contrario a Porfirio Díaz como un hombre que logró el progreso del país (sin mencionar, desde luego, que el 90% de la población era analfabeta, que los indios yaquis eran mandados a Yucatán por su subversión, que las compañías extranjeras nos privaban de nuestros recursos naturales y que la población era masacrada, como sucedió con la rebelión de Tomochic y con las huelgas de Cananea y Río Blanco). Pero todas estas corrientes se escudan detrás de un supuesto revisionismo que solamente sirve para lograr fines políticos.

¿Revisionismo o negación?

El revisionismo es una rama de la historiografía completamente válida. Su uso académico se refiere a la reinterpretación de hechos históricos a la luz de nuevos datos, o nuevos análisis más precisos o menos sesgados de datos conocidos. Un ejemplo es el de la colonización europea de América, pues algunos libros de historia del pasado prestaron poca atención a los pueblos indígenas de las Américas, por lo general mencionándolos sólo de pasada y sin hacer ningún intento de comprender los acontecimientos desde su punto de vista. Esto se vio reflejado en la descripción de Cristóbal Colón al descubrir América. La representación de estos acontecimientos desde entonces ha sido revisada, y muchos académicos actuales examinan el impacto de la exploración y colonización europea sobre los pueblos indígenas. Historiadores como Kirkpatrick Sale y James Loewen ejemplifican el revisionismo colombino. Por el contrario, los supuestos revisionistas del Holocausto (o como llegan a llamarlo algunos "el holocuento") usan una metodología dudosa. Un ejemplo son los intentos fallidos de Fred Leuchter de probar que las cámaras de gas en los campos de concentración no pudieron haber sido usadas para matar personas (más información). ¿Pero cuál es la intención detrás de negar este evento? Para responder a esa pregunta, citaré lo que dice la página del Proyecto Nizkor (una página creada específicamente para desmentir las afirmaciones de los "revisionistas"):

There is no single answer to this question, because the motives of the Holocaust-deniers differ to some extent. But the most important answer is not in doubt: Denial is the greatest tool that Nazis have in whitewashing the image of Adolf Hitler and thus paving the way for a second Holocaust.

Our shorthand slogan for this is "the Holocaust never happened, and it should happen again." Black humor, but we're only part-joking.

Many people are skeptical when we say this. The redemption of Hitler , of all people? The establishment of a Fourth Reich? It seems too preposterous to be true.

But we invite the skeptical reader to spend some time mulling over the words of Harold Covington, also known as Winston Smith, the leader of the National Socialist White Peoples Party, formerly the American Nazi Party. His own words, written for his comrades in the movement, are more convincing than any explanations Nizkor could ever make.

The following are unedited "NSNet Bulletins" which he sent out by email to an undisclosed list of recipients:

·         The Importance of Revisionism (July 24, 1996)

In this piece, Mr. Covington paraphrases Deborah Lipstadt from memory as having said:

"The real purpose of Holocaust revisionism is to make National Socialism an acceptable political alternative again."

He then informs the reader that:

I normally don't agree with anything a Jew says, but I recall exclaiming, "Bingo! Got it in one! Give that lady a cigar!"

·         The Effect of Revisionism (August 17, 1996)

This second "NSNet Bulletin" is a re-working of the first. He again paraphrases Lipstadt (using slightly different words) and again makes his goal plain. He wants to see the Holocaust erased so that Nazism will be acceptable:

Take away the Holocaust and one is stunned with admiration for the brilliance of Adolf Hitler....

Aquí se puede ver de forma clara la intención de quienes intentan negar un acontecimiento tan horrible e imperdonable como el Holocausto.

¿Antisionismo o antisemitismo?

La diferencia entre estos dos términos es sustancial, ya que los revisionistas (y los Nazis de closet en general) se escudan en ella para poder lanzar su palabrería. El antisemitismo (aunque su etimología haga pensar que también incluye a los árabes) es el odio al pueblo judío o aquel que practique la religión. Se trata de una perspicacia etimológica. Si siguiéramos la lógica de usar las palabras en sentido etimológico, entonces diríamos que una mujer no es virtuosa por más aretes que se ponga ("arete" significa "virtud"). Por lo general los antisemitas utilizan los insultos para dirigirlos a todos los judíos, culpando a la banca israelí como un pulpo que infecta a todo el que lo toca. El antisionista, por el contrario, solamente es crítico del Estado de Israel y de sus políticas discriminatorias, así como señalándolo como un agente del imperialismo en el Cercano Oriente, sabiendo perfectamente que no porque Israel haga tal o cual cosa, debe de ser culpa de sus habitantes. Hay judíos antisionistas. En resumen: todos los antisemitas son antisionistas, pero no todos los antisionistas son antisemitas.

Pseudociencia a todas luces

El evento fue de por sí difícil de creer al principio por los propios Aliados, ya que su generación creció con la propaganda de la Primera Guerra Mundial acerca de la brutalidad del enemigo. Tuvieron que liberar campo tras campo: Auschwitz-Birkenau, Bergen-Belsen, Cracovia, Treblinka, Les Milles, Dachau, Kaufering, Jasenovac... para comprender la extensión del horror Nazi. Los testimonios de quienes sobrevivieron los campos, los guardias, e inclusive los archivos gráficos de quienes liberaron los campos son más que prueba suficiente para dar cuenta de la magnitud del evento. Un evento que sigue sorprendiendo a los investigadores cada vez más. Incluso los mismos alemanes no pudieron creer las afirmaciones de los aliados, se los tuvo que enviar por la fuerza a enterrar los cadáveres para que fueran testigos del régimen al que habían apoyado. Pero esto no será suficiente para calmar las ansias de quienes piden "pruebas irrefutables". Existe la Falacia Argumentum ad Populum: Este error lógico se comete cuando se juega con los sentimientos populares, o se dice a los oyentes lo que éstos quieren oír. (Conocido también como Falacia del mal uso de la democracia). Quienes niegan del Holocausto caen en ella por pedir en las redes a la gente que les proporcione "pruebas irrefutables" de la veracidad del genocidio (un genocidio, por cierto, no exclusivo de los judíos, ya que también murieron ateos, disidentes, gitanos, homosexuales, intelectuales y muchas otras minorías. En realidad, los judíos solamente fueron 1/3 del horror hitleriano) Falacia del Envenenamiento de las Fuentes (Argumentum ad Hominem): Este error lógico se comete cuando se trata de desacreditar una fuente de evidencias incluso antes de considerar la evidencia misma. Pero esas mismas personas caen en esta falacia al dejar de lado la evidencia que se les muestre. Dirán que las pruebas se sacaron por tortura, o que hubo dinero sionista de intermediario. Sobre las películas soviéticas filmadas in situ, serán también poco confiables (¿no habíamos mencionado ya la supuesta conspiración entre judíos y comunistas?). ¿Qué queda entonces? Pues quedan solamente sitios con poco aval histórico y que en el peor de los casos son abiertamente Nazis, como Stormfront, el foro más grande entre los Nazis, donde discuten las temáticas actuales y la forma de instaurar un nuevo Reich. Otro es la Metapedia,  una enciclopedia que es también la fuente de documentación Nacional-Socialista (con una buena gama de artículos raciales, por cierto. Ver la última entrada de este artículo). Pero así como los negacionistas descartan los sitios "sionistas", nosotros podemos hacer lo mismo: no hay ningún investigador o publicación seria que corrobore sus "argumentos". Sería como pedir que fuéramos objetivos con el artículo de la evolución encontrado en la Conservapedia (la wiki de la extrema derecha estadounidense, creada debido al "sesgo liberal" en Wikipedia), o en palabras de Richard Dawkins, como pedir que un geógrafo tome en serio los hallazgos de alguien que cree que la Tierra es plana (y lamentablemente, esas personas también existen). Pero, al contrario de quienes alegan que la conspiración sionista les impide hacer su labor, que sepa el lector que la investigación del Holocausto está permitida y es completamente legal. Lo que no está permitido es negar lo que a todas luces es innegable. Incluso la libertad de expresión tiene sus límites, pues es precisamente bajo el argumento de "libertad de expresión" lo que justificó a los Nazis distribuir su propaganda antisemita y lograr que la sociedad alemana volteara los ojos y fingiera no saber que sus amigos y vecinos judíos de años atrás habían sido enviados a campos de exterminio. Fue la retórica de que los Nazis no eran de "derecha" (democracia "en decadencia") o de "izquierda" (comunismo) lo que logró engañar a amplios sectores de la sociedad de Alemania mientras que los dirigentes sindicales y diputados tanto del SPD como del KPD fueran enviados a los campos de trabajo también.

Conclusiones: no caigamos en provocaciones

Lo alarmante es que esta clase de publicaciones se están haciendo cada vez más difundidas entre las redes sociales. De ejemplo tenemos las conferencias dadas por Salvador Borrego, autor de varios libros (uno de los cuales fue prologado nada más ni nada menos que por José Vasconcelos. Sí, el José Vasconcelos). Se dice que quien no aprende de la historia está condenado a repetirla. Pues bien, aprendamos de la historia y no caigamos en provocaciones. Se puede aceptar el exterminio sistemático de millones de personas a manos del régimen Nazi sin tener como consecuencia que apoyar la "defensa" de Israel cuando viola los derechos humanos de los palestinos, así como se puede ser de izquierda y odiar al PRI sin apoyar ni pertenecer al MORENA y a AMLO. No olvidemos las lecciones del pasado (sean genocidios o luchas populares), más bien, aprendamos de ellas para salir adelante, evitar que catástrofes similares vuelvan a ocurrir y lograr un mundo en el que los opresores sólo pertenezcan en los libros y no en la realidad.



[1] Una falsificación hecha por la policía zarista basada en la obra "Diálogo entre Maquiavelo y Montesquieu en el Infierno" para justificar los pogromos y las ejecuciones tanto de judíos como de socialistas. Inevitablemente, para quienes creían en la veracidad de dichos documentos no les fue difícil hacer una conexión inexistente entre los masones y los comunistas, logrando así una supuesta conspiración Judeo-Masónica-Comunista Internacional (hasta el nombre en sí es risible).



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