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lunes, 12 de enero de 2015

Tres días antes de irse, malbarató @IvonneOP terreno propiedad del Estado de Yucatán

Anon Hispano - 8:00 p.m.
La operación, tres días antes de que concluyera el sexenio de Ivonne Ortega, actual secretaria general del PRI, revela Mayanleaks, ONG que combate la corrupción.




Estaba valuado en más de 57 millones de pesos, pero un terreno de la reserva territorial de Yucatán fue vendido en una quinta parte de su valor a un constructor que está vinculado sentimentalmente con la senadora Angélica Araujo, ex alcaldesa de Mérida.

El caso fue revelado por Mayaleaks, un portal de internet creado por siete agrupaciones civiles para combatir lo que consideran corrupción y creciente falta de transparencia y de rendición de cuentas en Yucatán y el país en general.

La información de Mayaleaks es la siguiente:

Tres días antes de que finalizara el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, en septiembre de 2012, el Instituto de la Vivienda de Yucatán (IVEY) vendió un lote de 218,483 metros cuadrados de la reserva territorial del estado, valuado en $57.461,029, a Pedro Espadas Cervantes y otros empresarios, en apenas $10.561,690, es decir, a la quinta parte de su valor.

El predio está ubicado al sur de Mérida, junto al ex banco de materiales de Cemex, que tiene 1.112, 335 metros cuadrados de superficie, adquirido también por Espadas Cervantes y socios, por otra vía. En ambos predios, se construye el fraccionamiento San Marcos, “una mini ciudad dentro de la ciudad”, planeada para albergar a 15,000 casas en cinco años.

Este fraccionamiento recibió el certificado de Desarrollo Urbano Integral Sustentable (DUIS), un día antes de la salida de Ivonne Ortega del gobierno, que le permitirá acceder a créditos y subsidios del gobierno federal y estatal para construir infraestructura y comercializar casas.

La Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) estima en $618 el valor actual del metro cuadrado en esa zona. Esto representaría para Espadas y socios una ganancia de $124.460,803 en dos años.

Los empresarios adquirieron ese lote de la reserva territorial mediante una estrategia que hace difícil identificar los nombres de los compradores. Por ejemplo, la operación de compra-venta se registró siete meses después de la firma y casi de inmediato se revendió a una empresa de Oaxaca quien, a su vez, incorporó el predio a un fideicomiso.




La nota completa en Aristegui Noticias
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AP